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Eliminar gases intestinales

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Meteorismo: frecuente pero evitable

EN TÉRMINOS POPULARES SE CONOCE COMO GASES INTESTINALES O FLATULENCIA

En términos médicos se conoce como meteorismo; en términos populares, como gases intestinales o flatulencia. En definitiva, es la presencia de gas en el tubo digestivo. Eructos, ruidos, hinchazón abdominal y flatos son algunas de las expresiones que adoptan los gases intestinales.
No se trata de una enfermedad, sino más bien de un síntoma que está en relación con la alimentación y el estilo de vida. Es un trastorno muy frecuente que puede evitarse con la adopción de determinados hábitos saludables. Sin embargo, según la edad y la forma en que se presente, puede enmascarar enfermedades tan importantes como el síndrome del intestino irritable.
Según los doctores F. Ramos Zabala y L. Moreno Almazán, del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Madrid- Montepríncipe, el meteorismo es un cuadro clínico debido a un exceso de gas dentro del intestino y al aumento de la sensibilidad de las paredes de éste a la distensión. No existen datos concretos sobre su frecuencia, pero se sabe que es una afección muy común en la población general, que puede resultar muy molesta. Es frecuente en personas con trastornos digestivos de tipo funcional.

Tres fuentes
De acuerdo con los citados especialistas, el gas presente en el intestino (nitrógeno, oxígeno, hidrógeno, dióxido de carbono y metano) proviene, fundamentalmente, de tres fuentes: el aire tragado, la producción intestinal y la difusión desde la sangre. El aire que se traga es el principal origen del gas en el estómago. La mayoría de este gas es eructado y sólo una pequeña cantidad llega al intestino. La mayor parte del gas intestinal procede de la fermentación de algunos de los alimentos que comemos a diario, producida por las bacterias de la flora intestinal. Y, por último, desde la sangre pueden pasar al intestino determinados gases (nitrógeno, oxígeno y dióxido de carbono).
Los gases intestinales se eliminan del aparato digestivo por varios mecanismos: eructos, difusión a la sangre, metabolismo de las bacterias del colon y eliminación por el ano (ventosidades o pedos). El olor desagradable procede de las bacterias del intestino grueso que liberan pequeñas cantidades de gases que contienen sulfuro.

Percepción exagerada
En condiciones de ayuno, en los intestinos existe poca cantidad de gas (100-200 ml), que se consigue mantener por la existencia de un adecuado equilibrio entre la producción y la eliminación. Una alteración de este equilibrio puede desencadenar meteorismo. Existen muchas circunstancias que están asociadas al aumento de producción de gas: tragar demasiado aire (aerofagia) por comer deprisa, ingesta de alimentos ricos en hidratos de carbono no absorbibles (aumenta la fermentación en el colon), cambio brusco en la alimentación (aumento del contenido de fibra) y tomar antibióticos que alteren la flora intestinal, entre otros.
Es importante resaltar que en los individuos que se quejan de dolor por meteorismo no existe un aumento de la cantidad de gas en el intestino. Lo que sí hay es cierta dificultad en el avance del aire por el intestino y, además, en algunas personas, una mayor sensibilidad de éste, con mayor respuesta dolorosa a la distensión intestinal. En realidad se trata de una percepción exagerada del gas intestinal, produciendo así reflejos dolorosos frente a pequeños aumentos de volumen. Esto explica que en ocasiones el tratamiento dietético no dé los resultados esperados.
En otras ocasiones, el meteorismo es un síntoma de cuadros digestivos orgánicos, como la oclusión intestinal, la intolerancia a la lactosa y otros.

Mucho "ruido"
Eructos frecuentes, "ruidos en la tripa", hinchazón abdominal (que puede obligar a aflojarse la ropa) y excesivas ventosidades son los síntomas más frecuentes. Los síntomas y la exploración física hecha por el médico generalmente son suficientes para establecer el diagnóstico.
Cuando se nota mayor distensión del vientre, con dolor más intenso, conviene aplicar calor local (manta eléctrica, etc.) y situar el cuerpo reclinado hacia delante (incluso de rodillas apoyado en los codos). También es conveniente evitar el estreñimiento y hacer ejercicio físico (andar, por ejemplo).

Eructación excesiva
Resulta normal eructar ocasionalmente; incluso en algunas culturas es sinónimo de buena educación, pues representa un signo de satisfacción. Los componentes principales del eructo son nitrógeno y oxígeno (aire), pero no se trata de gas generado en el estómago, como es de creencia generalizada, sino de aire deglutido durante la alimentación, junto con la saliva. Los volúmenes de aire que se ingieren normalmente son apreciables. Esto se ha cuantificado mediante tomografía computerizada ultrarrápida, con lo que se ha podido establecer que 10 ml de agua se acompañan de 17 ml de aire, de modo que una ingesta líquida de alrededor de 1,5 litros diarios se acompaña de la ingesta de 2,5 litros de aire, aproximadamente.
En cuanto a la eructación excesiva es un síntoma relativamente frecuente que suele corresponder a un mal hábito, generalmente muy arraigado, de deglución crónica de aire. Son personas que, al sentir una tensión epigástrica, intentan aliviarla deglutiendo aire y eructando, pero esta eructación es parcial o no resuelve la sensación de malestar, y el individuo vuelve a deglutir aire, lo que se repite interminablemente. Con frecuencia este problema se asocia con tensión o ansiedad, de modo que, en su inmensa mayoría, estas personas no tienen defectos orgánicos. El tratamiento es difícil. Las personas afectadas no aceptan con facilidad el hecho de que la deglución de aire es la causa del problema y no es fácil que comprendan que no es aire que se produce, sino aire que degluten. Por tanto, éste es un hábito de difícil corrección.

Distensión abdominal
El afectado describe una sensación de sobredistensión que, si es frecuente, persistente o intensa, puede generar inquietud y consulta al médico. Los pacientes suelen interpretarla como manifestación de exceso de gas intestinal, aunque en varios estudios se demuestra que el volumen de gas intestinal es normal.
Es frecuente la asociación con intestino irritable. En experiencias clínicas, en las que se ha administrado a estos pacientes Psyllium, que es una fibra fermentable por la flora colónica intestinal, o metilcelulosa, que no es fermentable, se ha observado que en las personas susceptibles se inducen similares sensaciones de distensión, no como consecuencia del gas, probablemente, sino de la mera percepción que induce la fibra empapada en agua, que produce sensación de malestar.

Eliminación de gas rectal
Puede ser motivo de consulta en dos circunstancias: ventosidades rectales frecuentes, voluminosas o excesivamente malolientes. Estos dos tipos de síntomas se deben interpretar por separado, porque los gases que contribuyen al volumen de las ventosidades rectales se generan en el colon, particularmente hidrógeno, amonio y dióxido de carbono, o provienen del aire deglutido (nitrógeno y anhídrido carbónico), gases que constituyen prácticamente el 100% del volumen y no tienen un olor particular.
Por la vía rectal de los adultos normales pueden pasar entre 400 ml y 2.500 ml de gas, con una frecuencia promedio de 10 ventosidades rectales al día, muchas de las cuales pasan inadvertidas. El análisis de la composición del gas rectal permitiría definir su origen, pero esto es difícil, pues no se dispone de estas técnicas en la clínica habitual.
El gas rectal, especialmente nitrógeno, proviene de la deglución y de las bacterias del intestino grueso y porción terminal del intestino delgado, existiendo un balance entre estos dos procesos. La producción de dióxido de carbono, hidrógeno y metano se verifica a partir de sustratos fermentables, como los hidratos de carbono. Las bacterias consumen estos gases, particularmente el hidrógeno, que se consume en un 90%; en algunas personas cuya flora intestinal es adecuada también se consume un porcentaje del metano.

Otros consejos
Plantas como el hinojo, el anís, la menta, la manzanilla y el tomillo son de reconocida eficacia por favorecer la digestión y la expulsión de los gases. Algunos fármacos a base de simeticona también pueden ayudar a disminuir las molestias. Se ha de evitar realizar comidas copiosas y muy condimentadas y tomar platos muy grasos como los fritos, los rebozados o las salsas con nata. La pasta ha de estar bien cocida y el pan no debe estar caliente. Las verduras y las legumbres no han de cocinarse con alimentos grasos y, en el caso de las segundas, han de estar en remojo 8 horas o más y romper el hervor a mitad de la cocción. Si aún así las legumbres siguen provocando molestias queda otra alternativa: pasarlas por el pasapurés.

DECÁLOGO DE RECOMENDACIONES

  1. Consulte a su médico respecto a sus problemas con los gases y explíquele sus hábitos alimentarios.
  2. El meteorismo es un problema molesto, pero no tiene repercusiones serias sobre la salud.
  3. El aire que tragamos y la fermentación por las bacterias de la flora intestinal son los principales orígenes del gas en el intestino.
  4. Haga comidas pequeñas y regulares, más bien sólidas que líquidas.
  5. Es recomendable comer despacio y masticar bien.
  6. Una dieta pobre en fibra disminuye el gas intestinal.
  7. El ejercicio moderado mejora el meteorismo.
  8. Evite fumar.
  9. No consumir chicles y evitar las bebidas con gas; no utilizar una pajita para las bebidas.
  10. Tome la medicación como se lo indique su médico.

FUENTE: Sociedad Española de Patología Digestiva.

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